En Madrid, España durante los días del 2 al 13 de diciembre de 2019, se celebró la Vigésimo Quinta Conferencia de las Partes (COP) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), conocida como COP25.  Es una reunión que tiene como visión “…favorecer la acción climática concreta, asegurando un proceso inclusivo para todas las partes y la integración formal del mundo científico y del sector privado.  Nuestro desafío es lograr una transición hacia el incremento de la acción y que sea percibida por la ciudadanía. El cambio climático es una realidad hoy, no en 50 años más.”

Una de las más recordadas fue la COP21 en el 2015, Acuerdo de París, en donde todos los países miembros toman compromisos nacionalmente determinados para limitar el aumento de temperatura a un máximo de 1.5°C al controlar los gases de efecto invernadero y CO2.

En preparación a esta COP, del 8 al 10 de octubre se llevó a cabo en Costa Rica la PreCOP25.  Definida como una convención no-convencional, comenzando con que usualmente las PreCOP son organizadas por el país que preside la COP.  Este año fue diferente ya que Chile y Costa Rica decidieron colaborar tras la negativa de Brasil en presidir el evento. Otra particularidad del evento es que se combinaron las conversaciones sobre acciones climáticas en adición a las tradicionales negociaciones políticas.  El tema principal y la meta de esta PreCOP es incluir el tema del Océano en las discusiones y los acuerdos del UNFCCC.

Dentro del tema del océano, la SAM fue invitada a participar y estuvimos en un Panel dialogando sobre los arrecifes con representantes del CIMAR de la Universidad de Costa Rica, del Centro Nacional para Investigación Científica (CNRS) de Francia, de la Fundación Punta Cana de la Republica Dominicana, del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica (NCAR) y de la Administración Nacional para la Oceanografía y la Atmósfera (NOAA) estas últimas dos de Estados Unidos.  Los puntos más enfatizados en el panel fueron que a nivel global debemos seguir las recomendaciones del Acuerdo de Paris, compartir las “locas” ideas de los científicos en alianzas entre el gobierno, la academia, el sector privado y con las comunidades locales.  A nivel local es importante continuar los pequeños pasos para educar, llevarnos a ver los corales y enamorarnos de nuestros arrecifes y sin saberlo esto genera nuevas economías en estos sectores.

De estos diálogos y actividades concurrentes entre las negociaciones políticas se creó un mensaje para llevarlo a la COP25 y allí estaba la SAM de Puerto Rico para el mundo aportando su gota de mar. Porque como diría Madre Teresa de Calcuta, “A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota”.